"GOLPEA Y SE TE ABRIRÁ"
"PIDE Y SE TE DARÁ"
"BUSCA Y ENCONTRARÁS"
  
ARCA DE NUESTRAS TRADICIONES
ORIGEN UNIVERSAL EGIPCIO
DE LAS INICIACIONES MASÓNICAS
APULEYO nació en Madaura (Algeria)
entre los años 114 y 124, muriendo en Cartago u Oea (Trípoli)
después del 170. Existe incertidumbre sobre su fecha de nacimiento
y la de su muerte. Pero sí es evidente que fue contemporaneo del
emperador MARCO AURELIO ANTONINO -el emperador filósofo estoico
de Roma- , de LUCIANO DE SAMOSATA, del gran filósofo neoplatónico
PLUTARCO
y del matemático astrónomo
CLAUDIO TOLOMEO.
La Gran Obra de APULEYO fue su "ASNO DE
ORO o METAMORFOSIS", conteniendo un profundo mensaje sobre los Misterios
Egipcios. Esta obra narra la vida de un profano llamado LUCIO, que por
su curiosidad es transformado en un asno, pudiendo retornar a su forma
humana si cumple una simple condición: comer una ROSA. Pero esto
-descubrirá- no es tan simple. Pues cada vez que la besta Lucio
quiere acercarse a un rosal, es apaleado por los dueños, que no
quieren que un asno le coma el rosal! Es probable que el Lucio ficticio
haya sido el mismo Apuleyo, comentando su vida iniciática de manera
novelesca.
Esta obra es una novela iniciática
que tiene ya una antiguedad de 1900 años aproximadamente. Observen
que la bestia sólo puede recuperar su condición humana si
logra un trabajo aparentemente simple, pero muy difícil de cumplir:
comer una Rosa. Aquí se advierte también el primer simbolismo
místico de esta flor, que en la Edad Media se unirá a la
Cruz y volverá como Hermanos de la Rosa Cruz.
INVOCACIÓN DE LUCIO
"Reina del cielo: ya seas la CERES nutricia,
madre inventora de las mieses, que en la alegría de encontrar de
nuevo a tu hija enseñaste a los hombres a dejar como pasto de animales
la antigua bellota, para comer alimentos más agradables, y que ahora
habitas los fértiles campos de ELEUSIS; ya seas la VENUS celestial
que, en los primeros días del mundo, uniste los sexos opuestos dando
origen al amor para perpetuar el género humano en una eterna procreación,
y que ahora recibes un culto en el santuario de Pafos entre las olas; ya
seas (DIANA) la hermana de Febo, que, aliviando con solicitud a las
parturientas, has alumbrado tantos pueblos, y que ahora te ves venerada
en el ilustre templo de Éfeso; ya seas la terrible PROSERPINA, la
de los aullidos nocturnos, la de la triple faz, que reprimes la agresividad
de los duendes, cierras sus prisiones subterráneas, andas errante
por los bosques sagrados y te dejas aplacar por un variado ritual; Tú,
que con tu pálida claridad iluminas todas las murallas, con la humedad
de tus rayos das vigor y fecundidad a los sembrados y en tu marcha solitaria
vas derramando tenues resplandores; sea cual fuere tu nombre, sea cual
fuere el rito, sea cual fuere la imagen que en buena ley hayan de figurar
en tu advocación; Tú, asísteme en este instante colmado
de desventuras; Tú, consolida mi tambaleante suerte; Tú,
pon término a mis crueles reveses y dame la paz. Basta ya de fatigas,
basta ya de peligros. Despójame de esta maldita figura de cuadrúpedo;
devuélveme a mi familia, devuélveme mi personalidad de Lucio,
y si alguna divinidad ofendida me persigue con su implacable cólera,
séame al menos lícito morir, ya que no me es lícito
vivir".
EXCLAMACIÓN DE ISIS
"Aquí me tienes, Lucio: tus ruegos
me han conmovido. Soy la madre de la inmensa naturaleza, la dueña
de todos los elementos, el tronco que da origen a las generaciones, la
suprema divinidad, la reina de los Manes, la primera entre los habitantes
del Cielo, la encarnación única de dioses y diosas; las luminosas
bóvedas del cielo, los saludables vientos del mar, los silencios
desolados de los infiernos, todo está a merced de mi voluntad; soy
la divinidad única a quien venera el mundo entero bajo múltiples
formas, variados ritos y los más diversos nombres. Los frigios,
primeros habitantes del orbe, me llaman diosa de PESSINONTE y madre de
los dioses; soy MINERVA CECROPIA para los atenienses autóctonos;
VENUS PAFIA para los isleños de Chipre; DIANA DICTYMNA para los
saeteros de Creta; PROSÉRPINA ESTIGIA para los sicilianos trilingues;
CERES ACTEA para la antigua Eleusis; para unos soy JUNO, para otros BELLONA,
para los de más allá RHAMNUSIA; los pueblos del Sol naciente
y los que reciben sus últimos rayos de poniente, las dos Etiopías
y los egipcios poderosos por su antigua sabiduría me honran con
un culto propio y me conocen por mi verdadero nombre: soy la reina ISIS.
He venido por haberme compadecido de tus desgracias; heme aquí favorable
y propicia. Déjate ya de llorar, pon fin a tus lamentos, desecha
tu pesimismo; ahora, por mi providencia, empieza a amanecer el día
de tu salvación. Presta pues, religiosa atención a las órdenes
que te voy a dar."
"Desde los tiempos más remotos la piedad
ha puesto bajo mi advocación un día (Nota: el 5 de marzo,
fecha en que se reanudaba la navegación en el Mediterráneo
y se largaba al mar la Barca de Isis), es el día que nacerá
de esta noche, día en que amainan los temporales del invierno, se
calman las olas del proceloso mar, vuelve a ser posible la navegación,
y mis sacerdotes me consagran una nave recién construida como para
ofrecerme las primicias del tráfico. Has de esperar esa ceremonia
sin impaciencias ni ilusiones profanas."
"Pero has de recordar ante todo ( y sea
ésta una convicción grabada para siempre en el fondo del
corazón) que el resto de tus días, hasta exhalar el último
suspiro, te debes a mi servicio. Es justo que si alguien te hace el favor
de devolverte tu puesto entre los hombres, tú te consideres deudor
suyo toda la vida. Por lo demás, tu vida será feliz y gloriosa
bajo mi amparo, y cuando, llegado el término de tu existencia, bajes
a los infiernos, también allí, en el hemisferio subterráneo,
como me estás viendo ahora, volverás a verme brillante entre
las tinieblas del Aqueronte y soberana en las profundas moradas del Estigio;
y tú, aposentado ya en los campos Elíseos, serás asiduo
devoto de mi divinidad protectora. Y si tu escrupulosa obediencia, tus
piadosos servicios y tu castidad inviolable te hacen digno de mi divina
protección, verás también que sólo yo tengo
atribuciones para prolongar tu vida más allá de los límites
fijados por tu destino".
TRANSFORMACIÓN Y RECIBIMIENTO
DE LUCIO
Lucio se acerca al sacerdote que le había
señalado la diosa Isis, come la Rosa que este le ofrece y se transforma
en hombre. Lo cubren con blancas vestiduras y el sacerdote le dice:
"Después de tantas y tan variadas
pruebas, después de los duros asaltos de la Fortuna y de las más
terribles tormentas, por fin, Lucio, has llegado al puerto de la Paz y
al altar de la Misericordia. Ni tu nacimiento ni tus méritos o tu
destacado saber te han servido nunca de nada; la flor resbaladiza de una
juventud ardiente te ha hecho caer en la esclavitud de la pasión,
y has cosechado la amarga recompensa de una desdichada curiosidad. Pero
la Fortuna, con toda su ceguera y con la pretensión de exponerte
a los más graves peligros, en su imprevisora maldad, ha guiado tus
pasos hacia la felicidad de nuestra religión. Ahora ya se puede
ir, ya puede dar libre curso a su furor y buscarse otra víctima
para saciar su crueldad; pues las vidas que la majestad de nuestra diosa
ha tomado a su servicio ya no están al alcance de un golpe hostil.
Salteadores, fieras, esclavitud, idas y vnidas por los más escabrosos
caminos, diarias amenazas de muerte, ¿ de qué ha servido
todo ello a la implacable Fortuna? Ahora ya estás bajo la
tutela de una Fortuna, pero ésta es clarividente y hasta ilumina
a los demás dioses con su esplendorosa luz. Pon ya una cara más
alegre, en consonancia con tus blancas vestiduras, y súmate con
paso triunfal al cortejo de la divinidad salvadora. Abran sus ojos los
impíos, vean y reconozcan su error: ahí va, libre de sus
pasadas angustias por la providencia de la gran Isis, ahí
va Lucio, feliz y triunfante vencedor de su destino. No obstante, para
mayor seguridad y garantía, alístate en esta sagrada milicia,
para la cual hace pocas horas la diosa requirió tu juramento, conságrate
desde este instante al servicio de nuestra religión y sométete
voluntariamente al yugo de ese ministerio. Pues, cuando hayas entrado al
servicio de la diosa, entonces sí que sentirás las dulzuras
de tu libertad".
EL APLOMO DEL POSTULANTE
Es una costumbre tradicional en la Masonería
indagar los reales motivos de todo postulante que quiere ser iniciado.
Esta antiquísima práctica está en vigor hoy como antaño,
y permite que ingresen a la Orden Masónica los postulantes dignos
y sinceros.
"Mis ansias por recibir la consagración
no podían menos que aumentar de día en día. Me presentaba
con muchísima frecuencia ante el sumo sacerdote, le pedía
con la mayor insistencia la gracia de iniciarme en los misterios de la
sagrada noche. Pero él, como hombre prudente y cumplidor, de proverbial
austeridad religiosa, me recibía con la bondad y cariño de
un padre que modera los impulsos prematuros de sus hijos: daba largas a
mi impaciencia y al propio tiempo calmaba mi inquietud con el consuelo
de la esperanza: es la diosa quien, por una manifestaión de su voluntad,
señala el día en que uno debe ser iniciado; asimismo es su
providencia quien elige al sacerdote consagrante y quien da también
instrucciones sobre el presupuesto que ha de destinarse a sufragar los
gastos de las ceremonias. Todos nosotros, decía, hemos de acatar
estas disposiciones con exacta sumisión. En mi caso particular debía
estar muy alerta para no pecar ni por precipitación ni por indocilidad,
para evitar el doble riesgo de no hacerme esperar cuando se me llamara
ni el de adelantarme sin ser convocado....la misma entrega de los iniciados
simboliza una muerte voluntariamente aceptada y una concesión gratuita
de la divinidad para seguir viviendo".
LA PRIMER INICIACIÓN
"Tal vez, lector estudioso, preguntarás
con cierta ansiedad qué se dijo, qué pasó luego. Te
lo diría si fuera lícito decirlo; lo sabrías si fuera
lícito oirlo. Pero contraerían el mismo pecado tus oídos
y mi lengua: impía indiscreción en mi caso, temeraria curiosidad
en el tuyo. No obstante, en atención del probable fondo de piedad
que anima tu impaciencia, no quiero atormentarte prolongando tu angustia.
Escucha pues, y ten fe: vas a oír la verdad. LLEGUÉ A LAS
FRONTERAS DE LA MUERTE, PISÉ EL UMBRAL DE PROSÉRPINA Y A
MI REGRESO CRUCÉ TODOS LOS ELEMENTOS; EN PLENA NOCHE, VI EL SOL
QUE BRILLABA EN TODO SU ESPLENDOR; ME ACERQUÉ A LOS DIOSES DEL INFIERNO
Y DEL CIELO; LOS CONTEMPLÉ CARA A CARA Y LOS ADORÉ DE CERCA.
Esas son mis noticias: aunque las has
oído, estás condenado a no entenderlas. Así pues,
me limitaré a contarte únicamente los detalles que, sin sacrilegio,
pueden revelarse a la inteligencia de los profanos".
LA SEGUNDA INICIACIÓN
"Después de recorrer su órbita
estelar, el gran sol había completado ya un año, cuando he
aquí que, una vez más, interrumpe mi sueño la diosa
que velaba por mí con solícito cuidado: una vez más
me habla de iniciación. Esperaba con sorpresa a ver lo que pretendía
de mí, lo que me diría su oráculo. No podía
ser menos, ya que, por mi parte, desde hacía tiempo, me creía
iniciado en toda le extensión de la palabra. Pero en parte examinando
mis escrúpulos a la luz de mi propio entendimiento, y en parte sometiéndolos
al juicio de nuestros sacerdotes, llego a un descubrimiento sorprendente,
sensacional: yo estaba desde luego iniciado en los misterios de Isis, pero
me faltaba todavía la iluminación que confieren los misterios
del gran dios, padre supremo de los dioses, OSIRIS, el Invencible. Pues,
a pesar de la estrecha relación, o mejor dicho de la unidad esencial
de las dos divinidades y respectivos cultos, hay una diferencia capital
en lo que atañe a la iniciación: por consiguiente también
yo debía tener conciencia de mis obligaciones al servicio del gran
dios".
LA TERCER INICIACIÓN
"Al poco tiempo, nuevas órdenes de
los dioses -órdenes inesperadas y cada vez más sorprendentes-
vuelven a perturbarme: he de someterme todavía a una tercera iniciación.
No poco preocupado, o mejor dicho, en el colmo de la perplejidad, me perdía
en interminables consideraciones: ¿qué objeto podría
tener aquella nueva e inaudita pretensión del cielo? ¿Qué
requisito podría faltar en la reiterada iniciación?...Yo
flotaba en este mar de cavilaciones...cuando una benévola aparición
nocturna me dio la siguiente aclaración: No hay motivo alguno para
que te intranquilice la serie de sucesivas consagraciones, como si hubiera
en las anteriores alguna omisión. Al contrario, ha de alegrarte
el continuo interés que por ti se toman los dioses; regocíjate
pues; más todavía, salta de alborozo por conseguir tres veces
lo que otros logran a duras penas una sola vez; el número en sí
ya te augura eterna felicidad. En cuanto a la iniciación que vas
a tener, es absolutamente necesaria...acude una vez más a iniciarte:
dioses poderosos te protegen. |